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Tal y como menciona Sergio Hernández en su artículo La FIL 28 de noviembre el día de ayer fue difícil decidir a que charlas entrar. Pero hubo una que no me generó la más mínima duda, cuando vi que Fernando Savater estaría celebrando los 20 años del libro: Ética para Amador, me quedó claro que deseaba atender esta charla porque este señor aunque no es nuestro paisano ha sido leído por muchos mexicanos.
El motivo por el que este autor ha sido tan leído es, además de por sus fieles lectores, porque precisamente el libro: Ética para amador, ha sido y es parte de muchos programas de estudio en preparatorias de todo latinoamérica, incluido México, para las asignaturas de ética y filosofía.
Así que me pareció un buen motivo acudir a la charla de Fernando Savater el hecho de que a muchos mexicanos nos han servido sus palabras para aprender a reflexionar.
La charla comenzó muy puntual, cómo todas a las que acudí esta tarde, y fue llevada a modo diálogo por un interlocutor que permitió hablar bastante a Fernando y que supo reconducir las preguntas cuando se dio cuenta que alguna no motivaba el intelecto de Savater.
Para romper el hielo se mencionó que en el diario la Jornada se había dicho hace unos días que Fernando Savater era el Julio Iglesias de la filosofía, a lo que Savater respondió que a nivel financiero ya le gustaría y que si era como crítica entendía que hay personas a las que les molesta el éxito de otros, dejando ver que quizá había envidia en quien lanzó dicha analogía.
Inmediatamente después explicó que el libro nació a petición del sistema educativo español que carecía de un texto para cubrir la asigntura de ética, misma que había nacido al momento de convertirse en optativa la asignatura de religión. Savater comentó que al escribir el libro no quería sonar académico y que para ello se imagino que escribía una charla con su hijo que en aquel momento tenía 15 años y con quien mantenía una relación divertida y cercana gracias al lenguaje.
Eso fue básicamente todo lo que se explicó del libro, posteriormente se trataron temas actuales cómo la situación política de España, haciendo hincapié en el nacimiento en Madrid del movimiento de indignados que en pocos días contagió ciudades a lo largo y ancho del planeta. Al respecto Savater comentó que entendía los motivos de indignación pero le parecía que mucha gente se había indignado no por la forma de funcionar del sistema sino porque este dejo de darles el estilo de vida al que los había acostumbrado. Mencionó la facilidad con la que se concedían créditos para la compra de una segunda vivienda o un segundo auto o para consumo en general.
En este punto francamente difiero de la opinión de Savater porque en su mayoría, los indignados no son personas que en su inmediato pasado fueran consumistas consumados, valga la redundancia, sino que los indignados son personas que por años habían venido advirtiendo que el sistema tal y como funcionaba no podía continuar. Finalmente este colapso y todos ellos se encontraron que si antes tener cabida era difícil en ese sistema ahora lo era mucho más y ni la preparación académica ni su calidad humana les podían asegurar un modo de vida digno.
En lo que sí estoy de acuerdo con Fernando Savater acerca de los indignados es en lo que dijo después de llamarlos ex-consumistas. Savater consideró que indignarse por algo está bien pero que debe ser una etapa transitoria, añado: de preferencia corta, si realmente se desea cambiar algo. Vamos, que si no hay acción no hay efecto.
Siguiendo en el tema de la política, Savater apuntó que mientras la política permite aplazamientos porque implica un consenso social, en la ética estos no tienen lugar puesto que la ética únicamente depende de la voluntad propia. Por lo tanto, ser buena persona no es cuestión política. Cómo ejemplo Savater mencionó que si un político se gasta el dinero público en las Vegas, él tiene un problema ético pero la población tiene un problema político.
Dentro de la actualidad en México se tocaron temas como el narcotráfico y la corrupción, situaciones para las cuales Savater propone una misma solución: Instituciones fuertes. En su opinión el ser humano hace todo el mal que le permiten y sólo mediante penalizaciones contundentes, es decir erradicando la impunidad, se pueden parar este tipo de actividades. En el caso del narcotráfico apuntó también a la despenalización de las drogas y al control de estas por parte del estado a la par de la presentación de programas para la educación del individuo en el uso y consumo de los estupefacientes.
Posteriormente Savater destacó que a pesar de que el mundo ha cambiado mucho desde los tiempos de Aristóteles hasta los actuales, las cosas escenciales no han variado tanto y el ser humano se sigue encontrando con las mismas dudas y cuestiones época tras época y allí es donde radica la importancia de que las personas aprendamos a reflexionar, a pensar dos veces antes de actuar.
Fernando Savater concluyó su charla con lo que para mí fue lo más valioso de sus palabras puesto que nunca lo había reflexionado. Los animales son perfectos porque están diseñados para realizar una tarea específica y la hacen con singular maestría; el hombre sin embargo es imperfecto pero es gracias a esta condición que es capaz de hacer todo tipo de tareas.
También añadió que tal y como dijo Jean Paul Sartre, “El hombre está condenado a la libertad”. Para bien o para mal el hombre siempre ha de elegir y en esa acción de elegir es donde precisamente radica el origen de la virtud.
Ser virtuoso significa hacer muy bien algo, definir las virtudes es a veces complicado pero si pensamos en alguien que nos parezca valiente u honesto o generoso podemos tener una idea clara de a que se refieren.
Para Savater, conseguir una virtud es cuestión de esfuerzo, de hábitos y aunque haya personas que posean algunas virtudes de forma natural, esto no significa que nosotros no podamos desarrollarlas. La importancia de ser virtuosos radica a nivel individual en que es mucho más sencillo estar tranquilos con nosotros mismos y a nivel social en que ayudamos a construir una sociedad pacífica.